martes, 30 de mayo de 2017

El mundo simbólico de las runas

Acá les presento mi primer libro. Por lo momento solo está en Amazon, tanto en su versión Kindle y libro-papel.

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Es un libro para comenzar o seguir el camino de una visión más amplia del mundo donde vivimos, en este caso, por medio de las runas.
A veces el racionalismo a ultranza solo está para negar o buscar formas de justificar y argumentar sucesos de manera retorcida para no tener que aceptar una realidad que se desconoce, lo que genera temor y hasta miedo.
Finalmente, poco a poco, se va descubriendo el mismo mundo de una manera fascinante y mágica, donde todo va tomando más sentido.
Nos espera una realidad llena de interesantes y hermosos misterios.

sábado, 20 de mayo de 2017

Hávamal



De la Edda Poética

“Hávamal”[1] (del 138 al 165)

(Historia de las runas de Odín)
IV
Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras[2],
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces[3].

Pan no me dieron ni cuerno de bebida,
hacia bajo miré;
cogí las runas, gritando las tomé,
y entonces caí.

Nueve cantos supremos me enseñó el bello hijo
de Bölthur[4], padre de Bestla,
y un trago bebí del precioso hidromiel
derramado en Ódrerir.

Empecé así a germinar y a ser sabio
y a crecer y a sentirme bien;
una palabra dio otra, la palabra me llevaba,
un acto dio otro, el acto me llevaba.

Runas descubrirás e interpretarás los signos,
signos muy grandes,
signos muy potentes
que tiñó el thul supremo
e hicieron los dioses[5]
y grabó el creador de los dioses.

Odín entre los Aesir y entre los Elfos Dáin,
Dvalin entre los gnomos,
Asvid entre los trolls,
yo mismo grabé las runas.

¿Sabes cómo grabarlas? ¿Sabes cómo interpretarlas?

¿Sabes cómo teñirlas? ¿Sabes cómo probarlas?
¿Sabes cómo pedir? ¿Sabes cómo sacrificar?
¿Sabes cómo ofrecer? ¿Sabes cómo inmolar?[6]

Mejor no preguntar que en exceso preguntar,
siempre haya pago para el don;
mejor no ofrecer que en exceso ofrecer.
Así grabó Thund antes de surgir los pueblos;
luego se levantó cuando regresó.

V
(Serie de conjuros)

Conozco estos conjuros, mujer de rey no los sabe,
ni los hijos de los hombres;
ayuda se llama uno y ayudarte podrá
en los pleitos y las penas y en las duras desdichas.

Sé el segundo, que los hombres precisan
si quieren saber curar.

Sé el tercero, si mucho necesito
atar a mi enemigo;
la espada hago roma de mi adversario,
no muerden sus armas o sus ardides.

Sé el cuarto, si me ponen los guerreros
ligaduras en los miembros:
de esta forma canto si me quiero marchar,
se sueltan de mis pies los hierros
y de mi cuello la argolla[7].

Sé el quinto, si hacia mí veo volar
un dardo entre las huestes:
no vuela con tal fuerza que no lo pueda para
tan sólo con mi mirada.

Sé el sexto, si un hombre me hiere
con una raíz[8]:
y a este hombre que busca mi mal
le persigue el dolor, y no a mí.

Sé el séptimo, si veo la alta llama
en la sala entre los bancos[9]:
no es tan grande su ardor que no me pueda proteger,
para ello canto un hechizo.

Sé el octavo, que a todos es
útil para seguir:
cuando crece el odio entre los hijos del rey
puedo enseguida calmarles.

Sé el noveno, si necesidad me acucia
de proteger el viaje de mi ave:
el viento apaciguo sobre las olas
y calmo el mar todo.

Sé el décimo, si veo brujas
volar por el aire:
hago de tal forma que vuelan descarriadas
no encuentran su propia forma[10],
no encuentran su propio juicio.

Sé el undécimo, si debo a la batalla
llevar a mis viejos amigos:
canto sobre el escudo[11] y ellos avanzan poderosos,
indemnes, al asalto,
indemnes, del asalto,
escapan indemnes.

Sé el duodécimo si veo en un árbol
oscilar un cuerpo ahorcado:
así grabo y tiño las runas,
para que el hombre vuelva
y venga a hablar conmigo[12].

Sé el décimo tercero, si es que a un joven debo
rociar con el agua[13]:
nunca caerá aunque vaya al combate,
no perecerá ante las espadas.

Sé el décimo cuarto, si debo ante los hombres
enumerar los dioses,
de Aesir y Elfos sé todas las cosas
pocos sabios lo saben.

Sé el décimo quinto que Thjódrörir cantó,
el gnomo, ante las puertas de Delling:
fuerza conjuró a los Aesir y a los Elfos, fama,
don de vidente a Hroptatýr.

Sé el décimo sexto si quiero mujer sabia
lograr amor y favor:
la mente dirijo de la hembra de blancos brazos
y su ánimo altero todo.

Sé el décimo séptimo, que con dolor me rechaza
la joven doncella.

Que estos conjuros puedan, Loddfáfnir,
servirte largo tiempo;
te sean buenos si los sigues,
útiles si los tomas,
provechosos si los aceptas.

Sé el décimo octavo el que nunca digo
A doncella ni a mujer casada
– es mucho mejor que sólo uno lo sepa;
se acerca el fin de los conjuros –
sino sólo a aquella que me toma en sus brazos
o a la que es mi hermana.

Dicho está el discurso del Altísimo en el palacio del Altísimo,
muy provechoso para los hombres,
tan provechoso para los gigantes;
salud al que los diga, salud al que los sepa,
aprovechen al que los use,
salud a quienes oigan.


[1] Snorri Sturluson, “Textos Mitológicos de las Eddas”. Miraguano, España, 2006.
[2] Nueve, número mágico
[3] Acto notoriamente chamanico
[4]Un gigante, abuelo de Odín, pues Bestla es la madre de éste, una evidencia más de la relación dioses-gigantes.
[5] Las runas son obra de los dioses; lo atestiguan en expresiones que encontramos en las inscripciones rúnicas, como la siguiente:
“Yo hice las runas, obras de los dioses” (Noleby 600). La expresión “hecha por los dioses” y similares son frecuentes.
[6] Parecería un canto ritual
[7] Uno de los conjuros de Merseburg, en Alemania:
En otro tiempo estaban las señoras, estaban allí.
Algunas atadas con ligaduras, algunas detenidas por las huestes,
Algunas royeron, sus cadenas
¡que salten las ligaduras, quede libre de los enemigos! (Mettke, 1970:45).
[8] Utilizando una práctica mágica.
[9] El texto dice: “Entre mis camaradas sentados en los bancos”
[10] La magia seid, que utiliza Odín y es propia de los Vanes, incluye la capacidad de cambiar de forma. Aquí se corta la posibilidad de recuperar la forma origina.
[11] ¿El barditus de que habla Tácito?
[12] Ynglengasaga, cap 7
[13] Un rito hídrico que más tarde transformaran los cristianos en su bautismo; pero NO es una influencia cristiana.